domingo, 8 de junio de 2014

20 clásicos de Manhattan

Tengo una amiga que cocina genial, sin embargo su marido se quejaba de que siempre estaba innovando, así que nunca conseguía tomar dos veces el mismo plato, por mucho que le gustara. Es igual que cuando vuelves a Manhattan, el ritmo de la Gran Manzana es tan vertiginoso que a veces te encuentras con que tus referencias en materia de modas, comidas o locales ya han pasado a la historia. Eso es lo que hace que sea una ciudad tan sorprendente, pero en el fondo soy una nostálgica y me encanta volver a mis clásicos de Nueva York, como por ejemplo:
1. Los continuos homenajes a la ÉPOCA DORADA DEL CINE Y LOS MUSICALES, como el de esta pareja que repartía propaganda en los Piers caracterizados del marinero y la enfermera que protagonizaron uno de los besos más famosos de la historia, el inmortalizado en 1945 por la cámara de Alfred Eisenstaedt.
2. El FERRY DE STATEN ISLAND, el único transporte que comunica Manhattan con la isla vecina, una de las pocas cosas gratis que nos quedan en este mundo capitalista.
¿Merece la pena ir a Staten Island? Por supuesto que sí, sólo para poder hacer el viaje de vuelta y disfrutar de las mejores vistas del skyline de Manhattan desde el barco.
3. La rueda de CERVEZAS DE HEARTLAND BREWERY, así vista en foto parece mucho, son seis medias pintas pero entre dos personas se toman divinamente, sobre todo si las acompañas con cualquier fritanga en salsa de los que Ámerica nos ofrece una gran selección.
Heartland es una casa fundada en 1995 y sirve exclusivamente cervezas artesanas de elaboración propia, como la Harvest Wheat (de trigo y sin filtrar)o la Indiana Pale Ale (con toques de naranja y cilantro). Cuenta con varios locales en la ciudad, pero mis favoritos son el de Union Square y el que ocupa los bajos del Empire State.
4. Las estatuas de los parques siempre son demasiado solemnes, efigies de políticos ilustres o militares victoriosos.
Por eso me encanta que en Central Park haya una dedicada a ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS y otra a HANS CHRISTIAN ANDERSEN; sin duda más adecuadas para el público infantil que cualquier señor a caballo empuñando una espada.
5. Quizá algunos no lo consideren un clásico en el sentido estricto de la palabra, pero  HBO ya forma parte de mi vida: Sexo en Nueva York, The Wire, Los Soprano, Juego de Tronos, qué buenos ratos he pasado con todas ellas. A ver quién se resiste a comprarse una camiseta de su personaje favorito en la tienda de la calle 42...
6. Reconozco que visité este museo del ejército sólo por  acompañar a un loco de los aviones, una de esas cosas que una hace por amor y al final resultan una buena experiencia. El INTREPID SEA, AIR & SPACE es cuando menos impresionante.
El Intrepid es un portaaviones que participó en la Segunda Guerra Mundial y en Vietnam y que se encuentra anclado en el Pier 86 desde 1982. Hay un sinfín de aviones militares de la época, varias salas dedicadas a la carrera espacial e incluso se puede visitar el Concorde.
7. Esas puertas de edificios privados que te dejan con la boca abierta, como el nº100 de BROADWAY, obra del arquitecto Bruce Price
o el BRILL BUILDING de Viktor Bark Jr., en las proximidades de Times Square. Este inmueble albergó durante años oficinas de la industria musical de donde salieron un sinfín de temas interpretados por las grandes orquestas del momento, como la de Benny Goodman o la de Glenn Miller.
8. THE CAGE o la jaula, canchas de baloncesto hay muchas en Manhattan, pero puede que ninguna tan famosa como ésta.
Está en el Village, entre la calle 4 y la 6ª avenida y dicen los entendidos que se puede ver jugando a chavales con mucho talento. De aquí han salido jugadores de origen humilde que acabaron en la NBA. Merece la pena fisgar un rato para ver el ambiente aunque no tengas ni idea de basket, como es mi caso.
9. No es que PASTIS necesitase publicidad, pero desde que este bistro francés del Meatpacking district comenzó a aparecer en Sexo en Nueva York como uno de los restaurantes favoritos de las cuatro amigas, su popularidad llegó a alcanzar cotas estratosféricas. 
Las fans de la serie que viajen este verano y quieran hacer el tour de la serie se van a llevar una desilusión porque actualmente está cerrado por reformas, pero tranquilas que  volverá el año que viene.
10. Si Pastis es lugar de peregrinación para las fans de Carrie Bradshaw, no quiero ni imaginar lo hartos que deben estar los vecinos de la calle Perry 66, en el Village. En este portal es donde se suponía que vivía la protagonista y sus inquilinos han tenido que poner hasta un cartel y una cadena para que la gente no se haga fotos en las escaleras.

11. El 11 de septiembre de 2001 supuso un antes y un después en la forma en que la ciudad ve a sus BOMBEROS, que se convirtieron de la noche a la mañana en héroes nacionales. Así que cuando vi a este grupito que aparcaba justo delante del New Museum me decidí a hacer una foto mientras bajaban del camión.


Pues bien, nada más disparar, el de la derecha, un armario ropero de 2x2, viene corriendo hacia mí gritando como un loco"¡Eh, dame esa cámara!". Creí que me daba algo, cuando ya estaba pensando que la había cagado y que me iban a deportar va el tío y me dice "¡Que no, que es broma!". Sí, yo también me reí mucho, una vez que conseguí normalizar mi ritmo cardíaco...
12. Nueva York es una ciudad de contrastes; por un lado te ofrece un festín de grasas saturadas, de hecho en ningún otro Starbucks del mundo he vuelto a encontrar las cookies gigantes con M&Ms por encima. Por otro encuentras restaurantes y tiendas de alimentación donde el concepto "organic" es casi una religión y la procedencia y preparación de cada alimento está documentada cuidadosamente, hay etiquetados de yogures a los que sólo les falta citar el nombre de la vaca.
Un de esos templos, pionero de la comida sana es el supermercado GOURMET GARAGE. Tiene varios locales distribuidos por la ciudad y su sección de comida preparada es una excelente opción para comer fuera de casa sin cometer excesos o encontrar productos y condimentos un poquito especiales.
13. Aplaudo la decisión de PEATONALIZAR TIMES SQUARE. Opino que desde que no pasan coches la gente disfruta mucho más de esta zona, se sienta en las mesas, pasea y charla. Nada que ver con la aglomeraciones de antes cuando nos agolpábamos como hormigas en los pasos de cebra.
No es extraño ver iniciativas gratuitas como esta clase de yoga multitudinaria para celebrar el solsticio de verano.
14. El PUENTE DE BROOKLYN, que cruza el East River, es uno de los símbolos indiscutibles de la ciudad, un puente de records, en su día el más largo del mundo y el primero suspendido por cables de acero.
El mejor lugar para verlo desde Manhattan es el Pier17, por eso es complicado encontrar una de estas sillas libres.
15. El VILLAGE VANGUARD es muy especial para mí porque fue el primer club de jazz que visité en Nueva York. Lo llaman el Carnegie Hall del Jazz porque allí han tocado y grabado discos los más grandes: Miles Davis, Thelonius Monk, Sonny Rollins, Bill Evans...
16. El METRO DE NUEVA YORK, el Subway como lo llaman ellos, es uno de los más amplios y cómodos que conozco. Con más de un siglo de historia, han sabido respetar el encanto de las antiguos andenes.
Algunas son una verdadera obra de arte, pararte en una estación que no conoces es una pequeña aventura.
17. Casi es más fácil contaros quién no se ha alojado en el HOTEL CHELSEA de la calle 23. Escritores como Dylan Thomas, Arthur Miller o Thomas Wolfe vivieron allí largas temporadas.
Mitos del mundo de la música como: Leonard Cohen, Iggy Pop, Janis Joplin o Patti Smith; artistas plásticos como Andy Warhol y toda su troupe, hasta algunos supervivientes del Titanic durmieron aquí después del naufragio. Es un lugar cargado de historia, en parte negra, al que le han dedicado un sinfín de libros y canciones.
18. Las mañanas de Domingo buscando tesoros en el mercadillo de antigüedades de HELL'S KITCHEN. Hay mucha quincalla a precios inflados, como en todas partes desde que se impuso la moda vintage
pero si tienes un poco de paciencia encontrarás artículos interesantes, como revistas Life de los años 60, bolsitos decimonónicos de peti point o bisutería original para regalar.
19. Disfrutar de LITTLE ITALY durante el fin de semana, cuando lo poco que queda del barrio (Chinatown le gana terreno por momentos) se cierra al tráfico y se puede pasear tranquilamente por las calles.
Para una fan de los Soprano como yo un plato de pasta en Mulberry Street constituye todo un ritual; y confieso que me cuesta pasar por delante de Ferrara sin comprarme unos cannoli rellenos de crema o un helado.
20. STRAND, en Union Square desde 1927, es probablemente la librería mejor surtida de la ciudad, con publicaciones de todas las disciplinas imaginables y una buena oferta de libros usados y de ocasión.
(continuará)

sábado, 31 de mayo de 2014

Pizzería La Rey, Buenos Aires

Cierto es que en tiempos España lideró un imperio en el que nunca se ponía el sol, pero no es menos cierto que por las tierras donde pasamos también lo hicieron muchas otros pueblos y culturas que dejaron su huella, lo cual es una suerte.
Así que, si la influencia de nuestro país es evidente en Argentina, empezando por el idioma, la italiana no es nada despreciable.

Por cada emigrante "gallego", como se nos llama a los españoles por aquellos lares, aterrizó un "tano", es decir, un italiano, llamado así porque una gran mayoría procedía de Nápoles y otras zonas deprimidas del sur de Italia.
Y como es habitual, los napolitanos trajeron con ellos sus usos y costumbres y, cómo no, su gastronomía.
Aunque los asados de vaca son el plato más conocido para los turistas que visitan por primera vez Argentina, os aseguro que hay más pizzerías per cápita que en ningún otro lugar del mundo.
En concreto, mi primera comida al aterrizar en Buenos Aires fue una pizza, curiosamente en un restaurante "La Rey",  que no es de los que aparecen en las guías pero que resultó una elección muy acertada.
Güerrín, Los Inmortales y Las Cuartetas son, sin duda los buques insignia de la pizza bonaerense y ni qué decir tiene que las he probado todas, pero hay muchos otros locales interesantes e incluso cadenas omnipresentes como Kentucky.
Cenar pizza con amigos a la salida de los teatros de Corrientes es un clásico de la noche de Buenos Aires al que yo me apunté en más de una ocasión, una opción rápida y económica para comentar el espectáculo e irse a la cama con algo calentito en el estómago.
Si no eres muy aficionado a la pizza no hay problema porque te puedes tomar una quiche o unas empanadas fritas o asadas recién hechas. Y si eres atrevido y aún te queda sitio, ni te imaginas las cartas de postres...
Existe la opción de tomarse una "porción" de pie en largas barras dispuestas frente al mostrador o bien pedir una pizza "conjunto", es decir, entera servida en mesa.
La típica pizza bonaerense poco o casi nada tiene que ver con las que yo he probado en Italia. Para empezar se elabora en un molde de hierro, por eso se llama pizza al molde.
La masa tiene un grosor de dos centímetros en adelante y chorrea aceite por los cuatro costados; si existe alguna versión light yo no la he encontrado, todas las que probé eran deliciosamente grasientas.
En cuanto a los ingredientes, los gustos, como le dicen allí son algo diferentes a las variedades que tenemos en España: faina,de jamón y morrones, con salsa blanca, de anchoas que no lleva queso pero sí mucho tomate y la sencilla muzza, de mozzarella.
En concreto La Rey presume de tener la mejor mozzarella de Buenos Aires y la sirve generosamente, de eso no cabe duda.
Hay un cartel colgado que reza "No es necesario pedir doble muzzarella", yo más bien diría que es imposible ponerle más...
Y aparte de la muzzarella ¿qué tiene de especial La Rey? Lo primero su ubicación privilegiada en el corazón del Microcentro de Buenos Aires, en mitad de la famosa avenida Corrientes, justo al lado del Obelisco.
Lo segundo, que la casa fue fundada en 1953 y a pesar de haber sufrido una profunda remodelación en 2010 mantiene intacto el espíritu del día que abrió sus puertas.

Como en Asturias, y en concreto en Avilés, andamos tan escasos de estos locales de toda la vida que conservan todo su encanto, ando siempre buscándolos dondequiera que voy.
Disfruto de cada pequeño detalle: los azulejos multicolores, los anuncios pintados en el cristal, el horno de leña o los rollos de papel de envolver en el mostrador a la manera de las confiterías de toda la vida.
Algo que me encantó de Buenos Aires es que tiene catalogado un listado de 500 lugares queridos, comercios y restaurantes que dan sabor e identidad a la ciudad más que cualquier monumento. Ojalá algún día hagamos algo parecido en mi ciudad, antes de que sea demasiado tarde y ya no queden lugares que querer.

GRAN PIZZERÍA LA REY
Avda. Corrientes 965
Microcentro-Buenos Aires