domingo, 14 de diciembre de 2014

Cabaña Las Lilas, Puerto Madero

Sólo dos consejos me dio mi jefe, viajero experimentado donde los haya, cuando me fui a Buenos Aires: visita Puerto Madero y prueba el ojo de bife.
Puerto Madero, uno de los cuarenta y ocho barrios que forman el área metropolitana de Buenos Aires, es una de las zonas más exclusivas de las ciudad, patio de recreo de turistas y residentes adinerados.
Aunque hace tiempo que fue desbancado por el vecino Montevideo, en tiempos el puerto de Buenos Aires fue uno de los más importantes de Sudamérica.
Dado el intenso tráfico portuario, a finales del siglo XIX surgió la necesidad de crear infraestructuras más modernas; las obras comenzaron en 1897 según el proyecto presentado por el industrial Eduardo Madero.
En esa época se construyeron los característicos almacenes de ladrillo rojo, muy semejantes a los que estamos acostumbrados a ver en las zonas de los muelles de Nueva York y Londres.
En el año 1916 se trazó la avenida Costanera y se creó el Balneario Municipal, lo que consolidó el barrio como zona de paseo para los porteños.
No obstante, después de época de esplendor, Puerto Madero cayó en el olvido y la ruina tras las construcción del nuevo puerto hasta que hace veinticinco años se crearon nuevas políticas para  revitalizarlo.
Hoy en día es un placer visitar Puerto Madero tanto de día como de noche, es allí donde se encuentran los mejores restaurantes y clubs, los apartamentos de los más ricos y  los modernos hoteles donde se alojan las celebridades que visitan Buenos Aires. 
Precisamente en Puerto Madero se encuentra el restaurante que me recomendó mi amiga Sonia Barrera, la mayor gourmand de la pandilla, el que fue figuraba en la lista del New York Times de los diez mejores restaurantes del mundo en 2007 y el que hasta los miembros de AC/DC recomendaban después de tocar en Buenos Aires...
No es otro que Cabaña Las Lilas, toda una institución desde 1997 y uno de los más recomendables para degustar una buena carne argentina, ya que cuenta con ganadería propia.
Independientemente de la oferta gastronómica, el lugar ya es de por si agradable, por su ubicación a orillas del Río de la Plata y por su decoración cuidada.
Por buscarle un defecto diría que es demasiado grande para mi gusto, ya que prefiero los restaurantes íntimos con pocas mesas. En cuanto al servicio, a la llegada me sentí un poco defraudada por tener que esperar de pie a pesar de tener reserva y porque me dieron uno de esos avisadores que vibran para llamarme como si estuviera en un burger
pero todo quedó compensado cuando me senté en la terraza con estas magníficas vistas y con la posterior atención exquisita del jefe de sala, los camareros y el sumiller.
Siendo como es Argentina una de las potencias vitivinícola del nuevo mundo, no quedaba otra cenar con un vino de Mendoza. La recomendación de la casa no pudo ser más acertada: D.V. Catena Malbec-Malbec 2010 de Bodegas Catena Zapata.
Este monovarietal combina dos variedades de uvas Malbec, una de la zona de Lunlunta a 860m de altitud y otra de la zona de Agrelo a 940m. El resultado es francamente espectacular.
En cuanto a los entrantes, consistentes en queso azul, salmón, jamón y qué se yo cuántas cosas más, son cortesía de la casa.
Pero mejor no entregarse a ellos con mucho entusiasmo porque lo que viene después va a demandar toda nuestra atención.
A la hora de elegir el plato principal, uno debe olvidarse de nuestras referencias de solomillos y entrecots. La Argentina tiene sus propios cortes: Matambre, cuadril o bife de chorizo que dicen los entendidos, y yo lo corroboro, son más sabrosos que los nuestros.
Sin duda, la joya de la corona es el ojo de bife, que no se encuentra en cualquier restaurante y cumplió mis altas expectativas al cien por cien.
Después de semejante homenaje apenas quedaba sitio para un digestivo cortesía de la casa y uno de los postres especialidad de la casa, tarta tatin de manzana con helado de vainilla.
CABAÑA LAS LILAS
Av. Alicia Moreau de Justo 516. 
Puerto Madero. Capital Federal. Argentina.

http://www.laslilas.com/restaurant

miércoles, 1 de octubre de 2014

El lobby del Siete Islas

Un blog es siempre una ventana abierta al mundo por la que fluye información en ambas direcciones. Yo os cuento mis cosas pero también son muchos los que se dirigen a mí para contarme las suyas, y eso me encanta. Esta semana, sin ir más lejos me han llegado invitaciones para asistir a un homenaje a Pertegaz en la Feria Moda Vintage, a la Donostia Fashion Week y a la próxima exposición del Paco Abril. También me ha llegado un correo de un fetichista de pies que quería saber si ofrezco algún servicio de este tipo en Madrid. En fin, en la variedad está el gusto...
Hace unos días me llegó el dossier de prensa de este hotel de Madrid que no conocía y que me gustaría compartir con vosotros. Se trata del Siete Islas, un negocio que inauguró años ha el empresario de Lanzarote Juan Rosa con la idea de crear "una casa fuera de su hogar" para los canarios que pasaban por la capital.
Hoy son sus nietas las que dirigen este hotel de Chueca han querido darle un aire más actual, respetando siempre la tradición y el apego al terruño tan propio de los isleños.
Así es como se han embarcado en la gran aventura de reformar este inmueble de setenta y nueve habitaciones en colaboración con varios artistas y arquitectos madrileños y convertirlo en un hotel boutique. Este proceso tan ambicioso les va a llevar un tiempo, pero ya tienen terminada la primera fase: el lobby.
Lo han convertido en un espacio diáfano para tomar un café, un cocktail siete islas (ginebra, plátano y menta) o algún plato del menú. La idea es que no sólo los huéspedes disfruten del bar del hotel; éste está abierto a todo el mundo, siguiendo el modelo de algunos hoteles neoyorkinos cuyos bares son aún más famosos que sus habitaciones.
El nuevo mobiliario es obra de Kikekeller, creador de muebles y objetos únicos que se instaló hace ya seis años en la Corredera Baja de San Pablo. Kikekeller está en un local maravilloso, un antiguo taller de costura que Kike y Celia, sus propietarios han sabido transformar en una tienda-galería-bar única en la capital. Yo vengo siguiendo sus diseños desde hace tiempo y creo que la alianza Siete Islas-Kikekeller dará frutos muy interesantes.
HOTEL SIETE ISLAS****
C/Valverde, 14 Madrid
www.hotelsieteislas.com
(fotos cortesía del hotel)

KIKEKELLER
C/Corredera Baja de San Pablo, 17
www.kikekeller.com

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Nacido el día de San Juan

Nació el día de San Juan, cálido como el sol en Junio,
a su lado no llegaba el invierno.

Amigo de perros y gatos, favorito de los niños;
coleccionista de tesoros, encuadernador de recuerdos;
experto en crucigramas, doctorado en westerns;
cirujano de paraguas, mecánico de corazones rotos;
contador de pecas, taxista de madrugadas;
Rey Mago, padrino de boda.

El primero que me regaló flores.

domingo, 24 de agosto de 2014

New York: What's next?

Nos guste o no, está claro que todas las modas se generan en la capital del imperio, o sea, Nueva York. Roma necesitó sus legiones pero a los yankees les ha bastado con "Friends" y "Sexo en Nueva York" para conquistarnos a todos.
He calculado que las tendencias del otro lado del charco tardan una media de dos años y medio en instalarse en España. Este último dato no hace falta que os lo toméis al pie de la letra. Confieso que llevo años inventándome porcentajes y estadísticas, así la gente se toma mucho más en serio mis opiniones.
Quizá suene un poco friki pero cuando voy a la Gran Manzana reservo la última página de mi cuaderno de viaje para anotar cosas nuevas que aún no he visto en España pero considero que es sólo cuestión de tiempo que cuajen también aquí. Es como una porra que luego comparto con mis amigas a la vuelta. Ya se ha convertido en una tradición. ¿queréis conocer la de este año?
1.- En España las revistas y blogs ya han empezado a bombardearnos con recetas y marcas comerciales de GREEN SMOOTHIES, zumos y batidos de frutas y verduras que prometen mil beneficios para la salud y la figura. En Nueva York los locales que venden este tipo de bebidas se cuentan por docenas y muchos puestos callejeros han sustituido los perritos y hamburguesas por fruta fresca.

2.- Modernos patrios, siento deciros que vuestras barbas largas ya son demasiado mainstream. Ahora lo más es el BIGOTE ENGOMADO, con las puntas hacia arriba a lo domador de circo.
3.- Aquí conocemos las IMPRESORAS 3D, pero es que en Nueva York ya se encuentran en cualquier feria a pie de calle ofreciendo reproducciones de edificios famosos o figurillas con tu cara. Esto lo veo el año que viene en la Semana Negra.

4.- Los PENDIENTES DE INICIALES chapados en oro, letras pequeñitas que en algunos sitios se venden sueltas para que puedas combinarlas como quieras o bien un par de la misma letra. Las he visto en Etsy y  en American Vintage.
5.- Una tarde iba de en el metro de regreso a Brooklyn cuando se subieron dos chavales negros discutiendo a grito pelado y gesticulando. De pronto se hizo el silencio, le dieron al play, empezó a sonar hip hop a todo volumen y se pusieron a bailar BREAK DANCE colgándose de las barras del vagón como acróbatas del Circo del Sol, fue alucinante. Al final pasaron la gorra y se largaron tan rápido como habían llegado, la gente los aplaudió a rabiar.
6.- En Avilés está prohibido pasear un gato o un hurón, si sacas de casa algo peludo que no sea un perro te puede caer una multa; así que imaginaos qué pasaría si saliésemos a la calle con UNA PITÓN AL CUELLO. Pues esa parece ser la última moda en Nueva York, sacar a tu serpiente a tomar el aire.

7.- Ya lo había visto en la serie "Girls" pero no me lo quería creer. ¡De verdad se lleva servir las BEBIDAS EN  FRASCO! Rezo para que esa costumbre nunca llegue a mi pueblo. Cualquier cosa metida en un frasco de cristal me sabe a pimientos, no puedo evitarlo.
8.- Las MEDIAS DE FUTBOLISTA, de lana y hasta la rodilla, de colores llamativos y combinadas con microshorts. No lo intentes si tienes más de dieciocho años, por favor.

9.- Admito que los locales de AUTOSERVICIO DE YOGUR HELADO son una pasada, pero al mismo tiempo opino que deberían estar prohibidos por la OMS. Ningún niño y casi ningún adulto está preparado para enfilar un pasillo lleno de surtidores y servirse helado y toppings a placer sin perder el norte. No te olvides que a la salida vas a pagar según peso, así que no te emociones.
10.- Cadenas de  COMIDA RÁPIDA ORGÁNICA, como "Dig Inn Seasonal Market" con varios locales  abiertos en Manhattan, que es una especie de Mc Donald's en plan sano, bajo en calorías, sin aditivos ni pesticidas y sustituyendo la Coca-Cola por té helado.

11.- He observado que viste mucho eso de tener un chico, a ser posible un machote barbudo haciendo arreglos con su MÁQUINA DE COSER a la vista del público. Suelen ser tiendas de caballero, con un estilo desenfadado pero carillo; el costurero en cuestión se dedica a subir dobladillos o confeccionar bolsas para la bici a medida.
12.- Esto sí que ha sido una verdadera sorpresa, Nueva York está plagado de consultas de pitonisas a la vieja usanza, con su mesa camilla y su bola de cristal, aunque curiosamente las regentan chicas más bien jóvenes. ¿Tan negro vemos el futuro que tenemos que recurrir al tarot?
Seguramente nunca  llegaremos a ver algunas de estas cosas, otras se instalarán en nuestras vidas para siempre; os recuerdo que no hace tanto que conocimos los spas de uñas, el Pilates o los cupcakes que ahora encontramos hasta en la sopa. El tiempo lo dirá, sólo hay que esperar dos años y medio...

lunes, 18 de agosto de 2014

Libros del Pasaje, Buenos Aires

Cuando llegó el momento de buscar alojamiento en Buenos Aires, no me lo pensé dos veces. Tenía que ser en Palermo Viejo. Tuve la suerte de encontrar un apartamento muy cerquita de la Plaza Italia, mi conexión con el resto de esta gigantesca ciudad a través del subte, que es como llaman allí al metro.
En las últimas décadas la vida moderna y artística porteña se ha trasladado a este barrio, así que fue todo un lujo descubrir los restaurantes y tiendas más punteros de la capital a sólo unas cuadras de casa.
Hay locales que te impresionan, otros que te sorprenden... y existe una tercera categoría, esos que dices: si me quedase en Buenos Aires para siempre estoy segura de que vendría por aquí muy a menudo.
Esa fue la sensación que me transmitió "Libros del Pasaje" desde el primer momento; ubicada en un inmueble antiguo de techos infinitos, es una librería a la vieja usanza con sus estanterías de madera y sus escaleras hasta el techo.
Pero a la vez moderna por sus contenidos, la juventud de sus dependientes y los pequeños guiños en la decoración como estos expositores con ruedas de bici incorporadas.
Desde su inauguración, en 2004 "Libros del Pasaje" realiza presentaciones de libros, colaboraciones con artistas de la zona y actividades para niños. 
Si por algo destaca Buenos Aires es por la cantidad y calidad de sus librerías, sin olvidar a sus libreros, que tienen un profundo conocimiento de su oficio; no hay título, autor o editorial que desconozcan.
Hoy en día, por influencia de las grandes superficies, los libros pasan del top ten al ostracismo en pocas semanas. 
En este establecimiento consideran que esa excesiva rotación es perjudicial, prefieren dar una oportunidad y exhibir durante más tiempo las obras que destacan por su calidad, aunque ya no sean novedad o superventas.
Por si aún no os he convencido para visitar este local, os diré que es lo que se llama allá una tienda-boliche. Es decir, que además de comprarte un buen libro puedes tomarte un café o incluso comer en el café Antonia.
Para el almuerzo me gusta más la terracita semicubierta, muy luminosa y alegre. Para el desayuno o café de media mañana prefiero las mesas de dentro, rodeadas de libros.
Mi manual para disfrutar de "Libros del Pasaje" es el siguiente; admite pequeñas variaciones pero yo os aconsejo que lo sigáis al pie de la letra para mayor disfrute.
Curiosea sin prisas entre la amplia oferta y prueba a comprar algo diferente, un cómic, un poemario, una novela gráfica de esas que están ahora tan de moda, cualquier cosa estará bien si es nueva para ti.
El café Antonia es uno de esos sitios para holgazanear el sábado por la mañana, después de haber dormido hasta tarde, sin prisas, con todo el fin de semana por delante y jazz muy suavecito o bossa nova de fondo.
Así que siéntate a leer el Clarín del sábado con sus mil suplementos y pide un café, que lo ponen muy rico. El vaso de agua se sobreentiende ¡menos mal! Yo es que puedo entender el café con leche sin azúcar, pero no sin agua... Por suerte, fuera de España, te suelen poner una jarrita sin pedirlo.
A lo mejor te crees que vas a conformarte sólo con eso. No sé cómo andarás de fuerza de voluntad, pero yo no recuerdo haberme tomado ni un sólo café en Buenos Aires sin acompañarlo de algo rico, las tentaciones son demasiadas... Así que no sufras y prueba la delicia de frutos secos y miel. ¡Un día es un día!
 LIBROS DEL PASAJE
C/Thames 1762
Palermo Viejo-Buenos Aires