jueves, 31 de julio de 2014

Lillian Bassman: Pinceladas

Ahora que ya ha terminado Photoespaña, ya tengo perspectiva para decidir cual ha sido la exposición que más me ha gustado.
 Y la elegida es la propuesta de la tienda Loewe en Serrano 26: "Pinceladas" de Lillian Bassman. 

Teniendo un connoisseur de la fotografía a mi lado es tentador dejarse llevar y  fiarse de sus recomendaciones; pocas son exposiciones que yo le recomiendo a él, pero de vez en cuando yo también consigo sorprenderlo.
Tras abrirnos una ventana al universo Sartorialista de Scott Schuman o a la vida privada del clan Kennedy en sus anteriores exposiciones, esta vez Loewe nos descubre la obra de una de las fotógrafas de moda más influyentes del siglo XX.
Seguro que os suenan más los nombres de sus colegas Richard Avedon o Robert Frank, pero ¿y si os digo que Lillian Bassman fue mentora de ambos al inicio de sus carreras?
Bassman (1917-2012), hija de inmigrantes ucranianos, se crió entre Brooklyn y el Greenwich Village y desde siempre su vida estuvo ligada a la fotografía.
Hasta se casó con otro fotógrafo Paul Himmel, al que conoció a los seis años de edad en Coney Island. A los quince años ya vivían juntos y su matrimonio duró setenta y tres años.
Durante la década de los cuarenta y cincuenta firmó reportajes icónicos para la revista Harper's Baazar convirtiéndose en una de las primeras mujeres en trabajar la foto de moda.
Ese punto de vista femenino junto con su dominio del claro oscuro, el granulado intencionado de sus imágenes y lo etéreo de las figuras crearon un estilo genuino que nunca pasará de moda.
Igual que la editora de moda Diana Vreeland se inspiraba en el concepto de "The Girl", esa mujer perfecta que ella aspiraba ser de pequeña, Bassman también reconocía que " En mis fotografías proyecto lo me gustaría ser".
Bassman, artista completa, que dominaba el ballet, el dibujo y la pintura reconocía en su obra fotográfica la influencia del mundo del baile y de su pintor más admirado, El Greco. 
A pesar del éxito alcanzado, en los años setenta decidió dar un giro a su carrera y abandonar la fotografía de moda en el convencimiento de que su estilo había pasado de moda. Lamentablemente durante aquella crisis destruyó cientos de copias y negativos que ya no le interesaban.
Afortunadamente uno de sus ayudantes consiguió guardar algunos de ellos y los sacó a la luz en la década de los noventa, lo que suscitó de nuevo un gran interés por la obra de Bassman y provocó que le llegasen nuevas ofertas de trabajo en revistas que no dudó en aceptar a pesar de su ya avanzada edad.
Si te ha gustado el post de hoy te interesará saber que la exposición "Pinceladas" de Lillian Bassman se traslada a la tienda Loewe de Barcelona y podrá visitarse entre el 8 de Septiembre y el 9 de Noviembre.

domingo, 27 de julio de 2014

Otros 20 clásicos de Manhattan

¡Hola! ¿Seguís ahí? Vuelvo al trabajo después de unas merecidísimas y provechosas vacaciones que ya os iré contando. Si os parece continuamos, como os prometí, con otros veinte clásicos de Manhattan:

1. El pequeño Joe de "Días de Radio" (sospechosamente parecido a Woody Allen) queda impresionado el día que su tía lo lleva por primera vez al  RADIO CITY MUSIC HALL. Desde siempre a mí también me ha atraído esta joya del Art Decó llena de historias.
Y como Joe, también pienso que es "como entrar en el cielo". Recomiendo a todo el que tenga oportunidad que realice la visita guiada que te permite recorrer todos los rincones del teatro y conocer a una rockette de verdad. Las rockettes son unas coristas despampanantes que pasan unas exigentes pruebas de selección y que protagonizan los espectáculos del Radio City. El especial de Navidad, que gira por todo el país es todo un acontecimiento.
2. Uno de mis imprescindible es el café y restaurante DOMA. Ideal para tomarse un café calentito en un día de lluvia o un gran vaso de limonada en el banco de fuera viendo pasar a la increíble fauna del Village.
Tiene ese estilo supercool que baña todo Manhattan, esa elegancia genuina que parece casual, conseguida sin ningún esfuerzo. Hosteleros de España, la idea es que no se note a la legua que has contratado a un decorador, copien de los locales de Nueva York. En Morton Street con la 7th avenue.
3. No hay mejor sitio para ver y ser visto un Domingo por la mañana que DELICATESSEN, en pleno corazón de Nolita, con sus mesas a pie de calle.
La carta es sencilla pero muy tentadora: pollo frito, ensaladas y unos macarrones con queso (mac & cheese)  ideales para entonar el estómago después de un Sábado noche movidito. En 54 Prince Street.
4. Si hay algo que envidio de las grandes ciudades es que hay tantísima gente que surgen tiendas especializadas para todos los gustos y todas tienen su público por extraña que sea su oferta.
Sin ir más lejos "LITTLE LEBOWSKI" que rinde homenaje al mítico personaje encarnado por Jeff Bridges. Si eres fan de los Coen te encantará llevarte una camiseta del Dude como souvenir.
5. Hay quien podría subsistir en la Gran Manzana sabiendo esta única frase en inglés "One HOT DOG and one mineral water, please".
Mi fotógrafo de cabecera se come uno a media mañana todos los días y para muestras estos dos botones.
6. Volver con la maleta atiborrada de potingues CREMITAS AMERICANAS sí que es un clásico... Que si Kiehl's, que si Estée Lauder, NARS, Clinique, Alterna; no me puedo resistir a los buenos precios y la amplia oferta.
7. Sin duda la POLICÍA es un atractivo turístico más de la Gran Manzana. Si los agentes tienen buena disposición y la paciencia de un santo, lo mismo podemos decir de sus preciosos caballos que aguantan al sol estoicamente y se dejan acariciar por los curiosos que se acercan.
El New York Police Department, más conocido por sus siglas NYPD o su apodo "New York's finest", lo mejor de Nueva York, lleva prestando sus servicios al ciudadano desde 1845.
8. Cuando uno llega a Manhattan tiene la extraña sensación de haber visitado la isla mil veces antes. No es de extrañar porque he leído que entre spots, series y películas tienen lugar unos 40.000 rodajes cada año.
Así que es casi imposible que durante tu estancia no te encuentres con alguna producción para una revista de moda o a los personajes de tu serie favorita.
9. Es una estación de ferrocarril, pero cuando uno entra en la ESTACIÓN GRAND CENTRAL tiene la sensación de estar en un templo por sus dimensiones, su majestuosidad y su belleza. Tiene cien años de historia lo que supone mucho tiempo al otro lado del charco.
La has visto en "Recuerda", "Con la muerte en los talones"y "Superman". Allí se encuentra el famoso "Oyster Bar" el favorito de Don Drapper en "Mad Men", pero su Food Court ofrece menús deliciosos para los que no tenemos el sueldo de un director creativo.
10. El Meatpacking District se mantiene como uno de los barrios punteros de la ciudad, y más desde la inauguración del High Line Park que ya os enseñé hace un tiempo.
Una excelente opción para comer por la zona es el Chelsea Market, situado en una antigua fábrica de galletas Oreo y más concretamente THE LOBSTER PLACE, un local especializado en pescados y mariscos donde puedes disfrutar de una langosta, un salmón ahumado o varios tipos de almejas.
11. Si a otros les tientan los perritos, a mí me van más los Pretzel, esos lazos de pan gigantescos tan típicos de Nueva York, pero que parece ser que tuvieron su origen al otro lado del charco, en los monasterios medievales.
12.Creo que no hay una sola foto mía de Times Square en la que no salga un taxi amarillo. Lógico, están por todas partes.
¿Sabíais que no todos son taxis de verdad? Más de uno es un coche de policía camuflado, lo he visto con estos ojitos. Cualquier pequeño delito cometido en la zona hace que aparezcan cuatro o cinco de estos en un santiamén al más puro estilo de las películas de acción.

13. Yo también sucumbí al yogur helado y probé todos los toppings posibles: nubes secas, trocitos de Oreo, virutas de chocolate, frutos secos...
Pero tras la novedad he vuelto a mi clásico dulce y sonriente MISTER SOFTEE, el helado de máquina de toda la vida, a ser posible con un waffle de chocolate clavado. Cuando oigo esa melodía cantarina al doblar la esquina, empiezo a salivar, en los días de calor siempre aparece al rescate cuando más lo necesitas.
14. La salida de la ÓPERA DEL METROPOLITAN es un momento especial. Mi primer recuerdo de este edificio es esa escena de "Misterioso Asesinato en Manhattan" en la que Woody Allen sale diciendo "No puedo escuchar mucho a Wagner porque enseguida me dan ganas de invadir Polonia".
Quién me iba a decir que veinte años después vería esta escalinata a diario de vuelta a casa y que asistiría gratis a una matinée de ballet, una de esas cosas que no pasan todos los días.
15. No hay peli americana que se precie en la que no salga una de estas ESCALERAS DE INCENDIOS; a veces escenario de amores clandestinos, charlas con amigos o escapadas nocturnas.
La primera noche en la ciudad, al despertar y ver esto desde la ventana te dices: no ha sido un sueño, ¡estoy en Nueva York.
16. Buscar tu imagen en la PANTALLA GIGANTE DE FOREVER 21 en Times Square puede parecer una chorrada, de hecho lo es...
pero no conozco a nadie que no lo haga. Premio para quien me encuentre en estas fotos.
17. Comida mexicana de calidad y una decoración divertida con mesas de cocina recicladas; me atrevo a decir que este local fue uno de los pioneros en desarrollar ese estilo tipo "muebles de casa de la abuela" al que se han apuntado tantos después. Es LUPE'S en 110 6th Avenue con Watts Street.
18. En 1902, cuando terminó su construcción era uno de los rascacielos más altos de Nueva York. Hoy en día los 87 metros del FLATIRON no destacan por su altura en el  skyline de Manhattan, pero este inmueble de estilo Beaux Arts sigue siendo uno de los edificios más bellos de la ciudad.
Su configuración en forma de cuña o plancha le dio el sobrenombre por el que todos lo conocemos y que ha bautizado todo el vecindario, pero su nombre inicial era Edificio Fuller, en honor al constructor que financió las obras.
19. Aunque parece increíble algunas personas pasan toda su vida en Chinatown sin aprender inglés ni probar la comida occidental, leyendo sus propios periódicos y viendo canales de televisión en chino. Imposible conocer el número exacto de sus vecinos, una cifra indeterminada entre 150.000 y 300.000, muchos de ellos no están censados.
Los inmigrantes llegados de Guangdong y Hong Kong le comen terreno por momentos a sus vecinos italianos y se ganan la vida con sus restaurantes, tiendas de falsificaciones y centros de masajes y acupuntura. El epicentro del barrio es Mott Street.
20. Después de la estatua de la Libertad y el toro de la Bolsa, es muy posible que LOVE sea la escultura más fotografiada de Nueva York. Creada por el artista pop Robert Indiana para mí era todo un símbolo de la ciudad así que cuando llegué a Shinjuku, Tokyo y me encontré otra casi idéntica me quedé con la boca abierta.
Aquí termina el repaso de cuarenta de los miles de motivos por los que merece la pena visitar Manhattan una y otra vez.