domingo, 20 de enero de 2013

Daiso: todo a 100 yenes

Esto es Takeshita Dori un Sábado por la tarde, algo así como la calle Preciados el primer día de rebajas, pero extrapolándolo a la densidad de población de Tokyo. O sea, una verdadera locura. Allí es donde los adolescentes hacen colas interminables para tomarse un helado o un crêpe, que allí son lo más y donde se compran su ropa kawaii. El término kawaii, que podríamos traducir por cuco o mono, abarca un amplio espectro de conceptos, desde el total look en rosa, las enaguas victorianas, los bolsitos en forma de corazón o los gorros con orejas de panda.
Aunque esta zona es muy pintoresca y de obligada visita, pasados los quince años la mayoría de las tiendas no revisten mayor interés.  Reconozco, no sin cierto sonrojo, que si hay un local de esta calle donde perdí el norte, es Daiso, una tienda de artículos a cien yenes (ciento cinco sumando los impuestos) fabricados en China que me recomendó mi amiga Sonia.
Aquí en España no soy muy fan de los bazares chinos, pero es que en Japón no hay nada cutre, ni siquiera las tiendas de todo a cien. Todo es bonito y todo resulta curioso para el ojo occidental: desde los artículos de papelería y los abanicos hasta los nidos para criar escarabajos en casa. Así que mi consejo es que te recorras sin prisas las cinco plantas de Daiso y vayas a la caza de tesoros como estos:
Alfombrillas para ratón de toda la fauna Sanrio. La de la foto es de los Little Twin Stars, pero es que también había de Hello Kitty, Deery Lou, My Melody, Chococat... en fin, el tema se me fue un poco de las manos.
Caramelos de los Barbapapa, una de las series de dibujos animados que recuerdo con más cariño, hasta tenía un álbum de cromos. Aparte del valor sentimental, estaban buenísimos, con pica pica por dentro.
 Algo que no puede faltar en ninguna casa, un buen fajo de billetes de mil yenes, para sentirse rico por lo menos una vez en la vida. El reverso es blanco, pero qué quieres por un euro...
 Pinzas para bolsas abiertas de Hello Kitty, para el ama de casa Kawaii, bonitas a la par que prácticas.
 Lápices de dibujos animados que nunca llegaron a España o a mí ya me pillaron muy mayor.
Hucha de las que no se pueden abrir (muy importante) para ahorrar cien mil yenes. No sé qué capacidad tiene traducida a nuestra divisa, pero yo llevo metiendo monedas de dos euros desde que volví de Tokyo.
¿Que para estoy ahorrando? Pues para el próximo viaje ¡por supuesto!

2 comentarios:

  1. Precioso no sé si es la palabra, pero curioso desde luego... ¡todo te llama la atención!

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